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Meditación de las Cinco Llagas


       de canónigos pretéritos.                   pasarte en las plazas
       Casi más grande que Dios,                  donde el agua limpia
       la Giralda en monumento.                   teje con los chorros
       Muda y sin campanería                      de las fuentes finas
       sin fuerza los campaneros.                 filigranas de agua
       Por el Triunfo, ya el Alcázar              que al caer salpica.
       ha oscurecido su pétreo                    Quiero que descanse
       desfilar de piedra antigua                 tu pisada altísima.
       como fondo bien dispuesto.                 quiero tus tobillos
       En el Archivo de Indias,                   libres de rutina,
       cuentos de mil marineros,                  quiero tus talones
       que cruzaron esos mares                    sin la recia astilla
       buscando mundos repletos                   de la cruz que bebe
       de riquezas, de tesoros                    tu sangre y tu vida.
       de peligros y tormentos.                   Tus pies me han pedido
       La calle Temprado es                       descanso y me invitan
       de la Caridad sendero,                     a mirar tus manos
       en la que viven los pobres                 por donde yo iba.
       de Mañara santo y bueno.                   Iba por tus manos,
       En esa calle las Aguas                     por esas que hacían
       de Guadalupe en venero,                    milagros, prodigios,
       son un Rosario que cubre                   y esas maravillas
       un Mayor Dolor excelso.                    propias de quien puede
       Tú de la mano, Señor,                      todo y todo inclina
       de tu padre, ya diciendo                   a su poderío
       que estás cansado de andar,                y a su luz fortísima.
       que se hacer largo el trayecto.            y al volver, Señor, a tus manos mismas,
       Por la calle Rodo entonces                 al nombrar la luz
       Toma un atajo perfecto,                    de tu amanecida,
       y por la calle Velarde                     sin querer queriendo,
       te devuelve a tu aposento.                 nuestra luz, María,
       vas de la mano de Dios,                    del alma se cuela
       sin soltarte se ha disuelto,               por nuestras rendijas.
       en el morir de la llama                    Y al glosar la llaga
       y el humear del incienso,                  de tu mano henchida
       en esa cera tiniebla                       de Salud y alivio
       sobre los pámpanos trémulos                contra la malicia,
       del candelabro alumbrando a José y a       al cantar la llaga
       Nicodemo.                                  vienen como implícitas,
       Tú recorriste Sevilla                      Tres Necesidades
       como agarrado a lo bello,                  y su Luz clarísima.
       a lo que nunca se extingue
       a la belleza sin término.                  Porque es la mano derecha,
       De tu mano izquierda herida,               la llaga de la mano derecha,
       llagada te vi. Recuerdo                    la sangre de la mano derecha,
       la caricia de tus manos sobre las manos del   la que mira la Virgen de la Luz.
       cielo.                                     Tiene los ojos como trascendidos,
                                                  porque sabe mirar tus heridas,
       LA MANO DERECHA: LO QUE MIRA LA            no como muerte, sino como vida.
       VIRGEN                                     Por Tres Necesidades busca amores,
       Has de estar cansado                       que alivien sus quebrantos traicioneros.
       de andar por Sevilla,                      Viéndola como la veo,
       de andar por sus calles,                   mirando con entrega desmedida
       volver las esquinas,                       el cráter del volcán del fuego santo


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