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Priostía
Arturo Medina y Manuel Eduardo Guzmán
Priostes
En el corazón del Arenal, la Hermandad de la Carretería guarda
siglos de historia, devoción y belleza. Pero, más allá de sus pasos
majestuosos o de su rica tradición barroca, hay un pilar que
sostiene, en silencio, gran parte de la vida interna de la cofradía: la
priostía. Ese equipo humano que, sin buscar protagonismo, dedica
su tiempo, su esfuerzo y su alma a preparar hasta el último detalle
de cada culto, de cada salida, de cada acto.
La priostía de la Carretería no es solo un grupo de trabajo: es una
hermandad dentro de la Hermandad; un espacio donde la amistad
nace y se fortalece en torno al amor por el Cristo de la Salud y la
Virgen del Mayor Dolor en su Soledad. Allí, entre mesas de trabajo,
faldones y candelería, se forjan vínculos que trascienden lo cofrade.
Se comparte más que el trabajo; se comparte la vida.
Esa amistad sincera es, sin duda, uno de los motores que hacen
posible el compromiso constante del equipo de priostía. Un
compromiso que no entiende de horarios, que no descansa con el
calendario litúrgico y que se expresa en la entrega generosa, en la
discreción de quien sirve sin esperar aplausos, en la paciencia de
quien pule una pieza una y otra vez hasta que alcanza la perfección
que se ofrece al Señor.

