Page 50 - Boletín 171
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la expectativa de venir con ella de la mano a tu capilla para
enseñarle el sentido de tu muerte y de su vida en el amor.
Tan cerca estoy de ti Señor en esta noche que ya te escucho
respirar mientras dormitas, que veo aflorar el sudor de tu morir
imposible como el rocío sobre el campo fértil del cuerpo bendito
que nos ofrece el Padre…
Tan cerca estoy, que te escucho prometer eternidades.
En esta tierra Señor, te vemos vivo, como yo te estoy viendo en esta
noche de oraciones. Te veo pescando almas en el mar de tu Viernes,
con la nave del calvario a la que me agarro ahora en este trance
para pedirte como Dimas que me salves.
Amárrame Jesús a tu traviesa
en el silencio sacro de esta alcoba
con la soga que abraza la caoba
del barco que me lleva a tu promesa.
Marinero quiero ser de esa empresa
para salvar las almas que el mal roba
sobre el celeste mar de fe que engloba
el amor de tu muerte que me apresa.
El costado te ofrezco en tu maestranza
morir en tu vivir es la frontera
la luna tiene el pico de una lanza.
Sevilla es el peldaño en la escalera
el Arenal un paño de esperanza,
mi razón el sepulcro que te espera.

