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detalles las fastuosas celebraciones que acompañaron a un
momento trascendental para los hermanos de la Carretería: el
regreso al Barrio del Arenal para inaugurar la que, desde entonces,
ha sido nuestra casa, la Capilla de Nuestra Señora de la Luz.
En su disertación, la profesora García de la Torre nos describió las
motivaciones del traslado, el fundamental papel jugado por el
Gremio de Toneleros —que suscribió en estas fechas carta de
Patronato Perpetuo con nuestra Archicofradía—, las disputas con los
Mínimos y el regocijo de todo un barrio al contemplar cómo
regresaban a casa sus devociones más íntimas.
Los bailes, danzas, músicas y manifestaciones artísticas de aquel
caluroso 15 de agosto, así como las fiestas religiosas desarrolladas
ese día y los inmediatamente posteriores, nos han dejado un
excepcional rastro de obras de arte.
Así tenemos los cuadros que se conservan en las dependencias de la
Hermandad, tanto los que se situaron en la propia capilla como los
que adornaron los arcos triunfales que se confeccionaron para el
evento, situados a lo largo del recorrido desde la calle de la Palma
(Jesús del Gran Poder) hasta la Capilla.
También destacan las convocatorias, decoraciones y ediciones que
se realizaron a tal efecto, especialmente los jeroglíficos y dibujos
que, en forma de carteles, pinturas, banderolas, etc., se fueron
colocando por diversos lugares del recorrido.
En este sentido, insistió la conferenciante en la importancia del libro
editado a tal efecto por la Hermandad en 1761, del que la
Archicofradía ha podido adquirir una copia en un anticuario en
fechas recientes.

