Page 66 - Boletín 171
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Madre.
Pero “Salud”, con mayúscula, para un cristiano es algo más
profundo, porque nos traslada a la salud del alma, al bienestar
espiritual que solo se obtiene desde la fe en que algo mejor vendrá.
Así, ese «estado de completo bienestar físico, mental y social…» se
queda corto, porque la fe nos inscribe en otra dimensión: el
bienestar del alma.
Y, sublimando aún más la palabra, la escribimos con todas sus letras
en mayúsculas: “SALUD”. De esta manera nos acerca más al
concepto carretero —aunque esta advocación exista en otros
templos— del bienestar. Un bienestar que se siente cuando
traspasas el dintel de la querida puerta de la capilla y te encuentras
de frente con la imagen que, para nosotros, representa la “SALUD”.
Y no solo por la advocación del titular, sino porque tu alma empieza
a funcionar, como cualquier otro órgano del cuerpo, y siente que Él
te está repitiendo nuestro «salus, salvare»: ESTÁS BIEN Y A SALVO

